LA UNION EUROPEA TRABAJA EN NUEVAS LIMITACIONES A LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

La propuesta del Parlamento habla de crear un sistema «inmediatamente visible y fácil de entender» para los consumidores, con el objetivo de que se hagan una idea de lo fácil o no que puede ser reparar un aparato, así como de su vida útil.  «Sería una herramienta interesante para abordar el costo de los repuestos». «No lo haría con la intención de establecer un precio máximo de cada pieza, pero se podría enfocar desde el punto de vista de otorgar mayor puntuación en función de si el componente más caro supera un porcentaje del coste del dispositivo». Francia se adelantará al resto de socios comunitarios, ya que el país galo pondrá en marcha su propio sistema de medición a partir del próximo mes. No solo piden crear un índice, piden controlar el ‘green washing’ y la obsolescencia programada Pero no es ni mucho menos lo único que se ha solicitado a la Comisión. La resolución incluye una referencia a hacer las «reparaciones de producto», especialmente en la llamada electrónica de consumo, un proceso más accesible y más atractivo, bien por establecer procesos más sistemáticos (liberando información) o más baratos. «En este sentido, estamos empujando para hacerlo económicamente atractivo, con ayudas que hagan accesibles y asequibles las reparaciones, como en Austria». En el texto, se expresaba el deseo de limitar el conocido como ‘green washing’, una práctica de ‘marketing’ al alza en los últimos años que básicamente consiste en venderse como un producto o empresa ‘eco friendly’. El problema es que muchas veces se hace solo apoyándose en eslóganes y anuncios que se sustentan en evidencias presentadas de forma parcial.
El Parlamento propone perseguir y castigar las prácticas de los fabricantes para acortar deliberadamente la vida de los dispositivos, algo que se conoce como obsolescencia programada, un asunto que lleva utilizándose años para atizar las tecnológicas, especialmente tras la escalada de precios que han sufrido algunos mercados como el de los móviles en los últimos años. Estas prácticas que no buscan otra atar en corto a los consumidores para que acaben renovando sus dispositivos antes de tiempo se pueden realizar de dos maneras: por ‘hardware’ o por ‘software’. En el primer caso nos encontraríamos con equipos tecnológicos en los que piezas múltiples están soldadas a la placa base o presentadas conjuntamente. En muchas ocasiones se hace con el fin de crear equipos más compactos. Algo que hace en muchos casos casi imposible poder reemplazar las piezas fallidas fácilmente o hay que recurrir a equipos muy especializados y no al alcance de la mano de cualquiera. La OCU emitió un estudio en el que aseguró que el 60% de las averías se producen con la garantía en vigor y que si quieres repararlo cuando acabe, si estás contento con el dispositivo y quieres repararlo pasado ese tiempo de ‘gracia’, es «misión casi imposible». «Si un fabricante diseña un producto de tal manera que no se pueden desmontar, o si deciden no fabricar repuestos, información de reparación o actualizaciones de ‘software’ disponibles, están haciendo una elección deliberada que da como resultado una vida útil limitada», añaden desde Right to Repair, que ponen sobre la mesa la necesidad de introducir modificaciones legales para empujar al ‘ecodesign’, evitando estas prácticas.

2020-12-07T13:29:13+00:00